Ella quería que se abriera su ojo…en realidad había cambiado todo su Ser

Ella quería que se abriera su ojo…en realidad había cambiado todo su Ser

Pequeña de cuerpo, tímida, casi escondida llegó a la consulta.

Me mira de costado, y me dice… “La vi en televisión…la puedo tutear?”

Sonriendo le digo: “Por supuesto”

La observé…mientras hacía la historia clínica, trataba de ocultar la mitad del rostro, su conducta era de mucho tiempo y aprendida.

Después de varias preguntas me muestra su rostro contándome que había recurrido a varios neurólogos y nadie le había podido solucionar su tema.

El ojo izquierdo estaba pequeño, cerrado y su parpado inferior latía sin parar.

Me dice: “Ahora está bastante quieto porque el médico me puso Botox, eso hizo la parálisis del parpado y ahora no late tanto”.

Terminé la historia y fuimos directo al tratamiento, casi siempre encontramos nuestras situaciones traumáticas en la primera infancia, esto no fue diferente, sanamos “Limpiando y reprogramando la memoria celular” … con nuestras maravillosas herramientas.

Por supuesto le advertí que nunca sabíamos cuántas sesiones nos llevaría solucionar el tema, tal vez dos o tres más.

Regresó, segunda sesión, estaba mucho mejor y significativamente muchísimo más tranquila, había cambiado el tono de su voz, y hablaba más pausada, notando en su rostro una nueva relajación. Me miraba y sonreía. No estaba el ojito tan abierto, aunque los latidos de su parpado eran casi imperceptibles.

¡Volvimos a realizar otro tratamiento, obvio encontramos otra situación que también sanamos y se fue muy contenta!

Tercer encuentro…Llegó, se sentó, mi miraba muy sonriente, tan sonriente que creí me quería mostrar unos preciosos dientes que no conocía…y me dice:

“Mírame…mírame…que ves?

Le respondo: “Una cara preciosa” “Una sonrisa que no conozco”, “Unos ojos grandes y abiertos”

Y ella me dice que no late más…fíjate como se abrió el ojo…está igual que el otro. Ella esperaba por su ojo…en realidad había cambiado todo su Ser, ganó tranquilidad, relajación, bienestar, sonrisas y mucho más.

¡Ahora regula el trabajo, se va de vacaciones y está muy feliz corriendo su cabello para que se vea su rostro!

Este relato es de una paciente en tratamiento…está de vacaciones. ¡Cuando regrese le pido su testimonio…gracias!

¿Hablamos?

Prof. Graciela Fanjul

Molinari - Córdoba

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